martes, 6 de marzo de 2012

Finisterre: El faro del amor...

Finisterrae, el fin de la tierra... Así llamaron los romanos a esa parte del mundo, pero no era tal: O Cabo da Roca, cerca de Sintra, es el punto más occidental de Europa y –de aquella– los latinos no habían invadido la pérfida Albión, ni fundado Londinium, ni llamado Britania a una de sus últimas provincias, ni establecido con la construcción de El Muro de Adriano el septentrión de su Imperio... 
Paso emblemático de los muchos peregrinos que utilizaron del Camino del Norte para llegar a Compostela, y verdadera etapa final algunos de los peregrinos de hoy, este faro (que sirve de guía a navegantes desde 1853) fue el escenario que escogí para ambientar esta tarta que me encargó María para celebrar el  cumpleaños de su novio Miguel: deportista, viajero, seguidor del Real Madrid y enamorado, como María, de ese lugar, esa pequeña franja de tierra, donde por siglos terminó equivocadamente el mundo conocido.