Para hacer la tarta de Natalia, que padece de intolerancia al gluten o lo
que es lo mismo, es Celíaca, probé un montón de recetas y productos elaborados de los que se encuentran en el supermercado, a
fin de ver con cuál combinación me servía.
De la experimente me quedó algo muy claro, es HORRIBLE el sabor y la
textura de la pastelería que sólo pueden comer estas personas.
Después de esto el tema me obsesionó y comencé a documentarme sobre cómo
mejorar el problema y sobre saber cuál es el papel del gluten en la pastelería.
Resulta
que el gluten, es responsable de la
elasticidad de la masa de harina, lo que permite su fermentación, así
como la consistencia elástica y esponjosa de los panes, bizcochos y masas
horneadas. Sin él, las masas son ásperas, duras y parece que siempre estuvieran
pasadas de fecha.
Aunque
el gluten se encuentra en la mayoría de los cereales (trigo, cebada o centeno)
hay otros cereales como el maíz, la
avena, la soja, el girasol, la quinua o el amaranto, con los que se pueden
elaborar productos aptos para celíacos. Como además descubrí que nuestro
fondant es libre de gluten y lactosa lo que nos permite aportar un granito
de azúcar y de felicidad a esos entre 400-450 mil españoles que como Natalia que
padecen de ese mal.
Yo en la tarta de Natalia utilicé una receta muy
apreciada en la pastelería gallega a base de harina de maíz. El resultado,
aunque algo tímido (actualmente muy mejorado) me permitió ofrecer a la pequeña
Natalia en su noveno aniversario, una tarta de las monster high decorada con
fondant.
Al día
siguiente del cumpleaños, llamé a los padres de la niña y según me comentaron todo
había salido genial. La niña estuvo feliz en su cumpleaños, porque en esta
ocasión pudo disfrutar, al igual que cualquier otro niño, de una tarta de
cumpleaños bonita y agradable al paladar.
